dissabte, 14 de juliol de 2012

Carta a la señora Fabra



de Joan Rubal

Señora Fabra,
No lo dude usted ni por un momento: estamos” jodidos” y son ustedes quienes nos estan “jodiendo”. Lo que ocurre es que siendo nosotros, el ciudadano común, por lo general hijos de gente a la que le toca menos la lotería que al afortunado de su señor padre, este estado nuestro es ya algo más cercano. Vaya, que no es menos extraño el hecho de estar jodidos.
Yo, que soy uno de los que afortunadamente aún mantiene un empleo, debo decir que si usted con esa expresión tan clara y tan llana no se dirigía a los parados, debería usted igualmente irse a su casa. No sé si a “practicar” sus labores, a ejercer alguna profesión liberal (en cualquiera de los sentidos de la palabra) o bien a vivir de las rentas de su señor padre, (ese hombre tocado por la suerte con maneras políticas de estar todavía al otro lado del túnel del tiempo.
Debería usted irse por torpe, por desconsiderada, ya sea con los parados ya sea con sus compañeros de hemiciclo a los que se ve, claramente, que no respeta. Es por esa falta de respeto que a usted le sale del alma lo que dicen que dijo: “que se jodan”.
Vaya que cuando la práctica política de un parlamentario es (con esa terrible sinceridad suya un “que se jodan”) es que ese parlamentario es indigno de estar donde está. Se trasluce un aire de sectarismo (del que los ciudadanos estamos hartos), una “refinada” mala educación y una vulgaridad (de la que ya no aceptamos más); se le nota casi “resentimiento” cuando ustedes llevan solo 6 meses gobernando (debe venirle ya de lejos) y, sobre todo, señora Fabra, es que los ciudadanos estamos (y usted perdone) hasta las mismísimas narices de gente como usted, que entienden que ahora es su turno y que, por ello, los demás nos hemos de aguantar.
Si fuera otro el caso, le sugeriría que acudiera a su padre para que junto a él (persona madura) reflexionara sobre el valor, sobre los valores del sistema democrático. Lo que ocurre, señora Fabra es que, “en este su caso”, no sé yo si el remedio no sería peor que la enfermedad. Vaya que a lo mejor tenemos que grabar un Barrio Sésamo especial para los Fabra para explicar lo de “lejos” y “cerca” pero con “democracia” y “dictadura”. Imagínese a Epifabra y Blasfabra (casi blasfemia) enseñando conceptos básicos como estos.
En esta tesitura, me planteo alternativas y creo que la única salida que nos queda a los ciudadanos es pedirle a su señoría educadamente (nosotros, sí) que nos libere de su miseria y se vaya a su casa.
No se preocupe, soy consciente de las posibilidades que tengo de ver en usted un rasgo de vergüenza para irse. Lo sé, lo sé. Puedo imaginarme que renunciar a un cargo que le permite vivir como dios (con minúscula, por eso no le pido perdón) y además sentirse como un Dios (y perdone usted).
Me dirá, quizás que usted no necesita la política; quizás, que usted ya era rica por su casa; que le viene de familia, que su marido, consejero de una comunidad, también aporta unos ingresos sustanciales. Pues aún más a mi favor, señora Fabra: si usted es rica por su casa y no necesita la política ni el cargo, váyase y líbrenos de su insultante presencia; si su señor padre la puede mantener a usted, lo mismo, que la mantenga su padre y no la ciudadanía a quien insulta con su ocupación de escaño; si su marido es consejero, libere un hueco y deje paso a alguien de la lista que no tenga otros ingresos en casa (difícil, ya que ustedes son todos una gran familia). Y, finalmente, señora (por decir algo) Fabra-que-se-jodan, no nos obligue a esta humillación de otro político que además de vivir del erario público se nos mea encima con esa actitud tan maleducada y tan de desprecio a sus compañeros de hemiciclo (en el mejor de los casos) y a todos lo parado de España, en el peor. Sólo decirle que, en el caso de que la expresión se dirigiese a sus compañeros, deben darse por insultados todos los votos que hay detrás de esos compañeros suyos. Todos y cada uno de los ciudadanos.
Vaya, señora Fabra, dicho con todo el cariño, respeto y consideración de que soy capaz, haga usted el favor de irse a su casa y, si puede, llévese a su padre para que el PP del resto de España no se vea de nuevo en blanco y negro en la parodia del “Martínez el Facha” a quien me recuerda. Hágannos el favor de seguir jugando a la lotería que tan buenos resultados les ha dado y deje de ocupar un escaño para el que se ha demostrado indigna. Mire, dimita y tómese ya el resto de su vida de vacaciones.
Mi propuesta al señor Rajoy es que, atendiendo a la política de recortes, si se pudiera articular legalmente, estaría bien cerrar ese escaño definitivamente. Vaya como con las camisetas de los deportistas cuando se retira un número en honor de un gran jugador... Si, mujer, se anula el escaño y se aprueba una modificación legal pera reducir en 1 el número de escaños totales a repartir en la elecciones de ahora en adelante. Podrían incluso llama a la enmienda de la constitución la “enmienda Fabra”. Así, señora (perdone) Fabra su gesto no sería sólo ejemplo de miseria, de desprecio a otros, de mala educación y desconsideración. Por lo menos tendría una lectura positiva, aunque fuera a nivel histórico. Imagine una crónica del futuro: “las palabras de desprecio - vulgares como formas de un parlamentario y miserables por el fondo- de la señora Fabra inició el camino a una reforma que llevó a una reducción del número de Diputados a los 250 actuales, o 200”. Puede imaginárselo, señora (y perdone) Fabra?
Vaya que no la entretengo más, que seguro que tiene usted muchos insultos a los parados que proferir todavía hoy y muchos ciudadanos a los que ofender. Lo dicho: lárguese, por lo que más quiera y no ensucie más el parlamento con su actitud soez y despectiva.
Por cierto que lo de profesional liberal, no lo entienda mal. Bueno, vaya, entiéndalo como quiera. No merece usted otro trato.
Váyase, señora Fabra. Recuerda?
Bye, bye, Fabra. No vemos en Castellón...o no.

Recordando a Matías Prats padre en sus emisiones de la lotería nacional debería haber cantado: (“lluvia de millones en Benavente....y en casa Fabra”
Bueno, no la entretengo más, señora (y usted perdone) Fabra.
Ah, y dele usted recuerdos a su señor padre
Suyo ofendido
Joan Rubal (si, ya ve: además, soy catalán. Que cruz, ¿no?

1 comentari:

Miquel Molinàs ha dit...

Estic amb tu un altra vegada, Joan. Les desconsideracions, gratuites o no, en política no s'haurien de permetre. La "señora(con perdón" Fabra no és l'únic "animal polític" que hauria d'agafar les de Villadiego o les de Castelló amb tots els respectes per aquestes poblacions.
Fem net arreu i també a casa. Una mica de coherència i de respecte és el que cal per començar a dignificar això de la política que tant ens implica.